Todo gira en torno al lavado de dinero

Bitcoin surgió cuando el sistema financiero mundial se estaba tambaleando como consecuencia de las crisis de 2008; el momento, pues, en que Satoshi impulsó un medio para alejar el poder de las autoridades monetarias y de los financieros fue perfecto. Sin embargo la nueva tecnología que sustentaba el bitcoin pronto despertó interés en quienes podían estar interesados en el lavado de dinero.

Sin embargo conseguir bitcoins no es tarea fácil: sólo los mineros pueden acuñarlo y si uno desea comprar bitcoins o bien se dirige directamente a un minero y los compra o, lo que es absolutamente común, se dirige a un “exchange”, a una casa de cambios, que le permite cambiar su dinero “fiat” (dólares, euros…) por criptomonedas, típicamente bitcoins.

La falta de adecuadas políticas KYC (“know your client”, conoce tu cliente) era una puerta abierta a posibles prácticas de lavado de dinero y fue por eso por el que los estados se cuidaron muy mucho de que estos exchanges tomasen las medidas convenientes en materia de KYC.

Conforme los gobiernos se han ido sintiendo más cómodos con la actividad de los exchanges han ido tratando de profundizar más en su intervención en ellas tratando de obtener cada vez más y mejores informaciones de ellas, a veces hasta extremos intolerables (el más famoso es el intento del Tesoro de EE.UU. de obtener información sobre las transacciones entre los exchanges y las billeteras de auto-custodia) y mucho me temo que esa tensión se prolongará en el futuro.

No obstante, las operaciones entre particulares y de billetera a billetera, es extremadamente difícil que puedan ser nunca controladas por los estados. Es verdad que, al margen de criptomonedas específicamente diseñadas para preservar la privacidad de sus poseedores, trackear los movimientos de las billeteras es perfectamente posible pero, al margen de ello, el control sobre los activos digitales guardados en las billeteras es absolutamente claro que escapan al control de los gobiernos.

La regulación del mundo de las criptomonedas es absolutamente positiva para él y que nadie espere que el mundo más o menos desregulado que vivimos en el pasado se prolongará en el futuro. Por de pronto prepárense para declarar sus criptoactivos porque, si algo le gusta al estado, es el dinero ajeno.

Publicado por José Muelas

Abogado con despacho abierto en Cartagena (30201-España) en Calle del Carmen 30-1º. Teléfono (+34) 644804955

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